Sentado frente al monitor apagado, veo mi reflejo. De pronto, me observo y me pienso una vez más.
Supongo que ciertas personas necesitan conocerse. Pero en realidad, nos conocemos y es quizás que verse en un reflejo es una forma de obligarse a estar frente a nuestra alma. Y me pregunto quien soy. Me pregunto a donde voy. Y otra vez aparece el agotamiento, aparece el pecho inflado y la necesidad de pararse y caminar para no explotar.
Pero no.
Porque vuelvo a ver la pantalla apagada y observo la sombra blanca que comienza a acercarse. Al principio es difusa y pequeña, pero crece y viene hacia mí. Crece y ya tiene vida propia. Y de pronto siento su presencia que dice:
- Tomas mate?
Y mientras recuerdo cuan poco me gusta el mate y mientras mis planteos vuelan a lugares del olvido, y giro lentamente para ver como revuelve en forma circular la yerba del mate con la bombilla, respiro y digo:
- Si.
Y sonrío.
Sonrío porque ella no sabe a que le respondo ni tiene la menor idea de cuan sincera es esa respuesta.
Pero si sabe que se la daría todos los días del resto de nuestras vidas…
martes, 6 de octubre de 2009
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